PPB

El novembre del 2015, es compleix el 40 aniversari de la mort de Pier Paolo Pasolini. Les persones que formem part del Projecte Pier Paolo Pasolini Barcelona (PPB) considerem que aquesta és una data prou important per intentar fer alguna cosa que mantingui viva la figura d’aquest poeta, cineasta i escriptor.

Això, ni podem ni volem fer-ho sols. Sabem que hi ha gent que comparteix l’interès per Pasolini. Sabem que hi ha persones que amb idees i iniciatives interessants que es podrien portar a terme. Nosaltres estem oberts a totes les propostes, a totes les iniciatives i a totes les col·laboracions.

Us animem a posar-vos en contacte amb nosaltres i a fer, des d’ara, l’any Pasolini un projecte cultural ampli, necessari i viu.



8 nov. 2015

Crónicas del Ciclo Pasoliniana en la Filmoteca. Le Dernier Été.

Sí que hay cosas, muchas cosas, sacadas de Pasolini: su discurso por la tele; los "terrain vague", entre el puerto y las viviendas por las que continuamente circulan el autobús, el camión o los coches que toma prestados el protagonista; el descampado donde los chicos juegan al fútbol; los ragazzi di vita día tras día en el café, o haciendo trapicheos; los bailes a lo "Mamma Roma" o "Accattone"; los saltos desde un más que peligroso trampolín, similares a los de esta última película;...
Pero decididamente eso no hace a Guédiguian un Pasolini. "Dernier été" (1980) fue su primera película, y sus situaciones, personajes, me han resultado difícilmente emparejables y muy rudimentarios...
Para compensar, y poniendo muy altas las expectativas, lo que ha estado la mar de bien en esta sesión del "Pasoliniana" ha sido la presentación de Esteve Riambau, que ha valido por toda la sesión. Gran conocedor de Guédiguian, ha explicado que todo el mundo lo define por lo que se ve repetidamente en sus películas: Marsella, y más concretamente L'Estaque, el proletariado, el acento francés/italiano de la zona de películas como el "Toni" de Renoir,... Pero que lo que realmente marca de arriba a abajo a Guédiguian, su guía, son Pasolini y Brecht.
Y ha repasado luego, después de leer una antigua entrevista en la que sacaba detalles de su forma de trabajar, las cosas evidentemente pasolinianas de su película, como la mención a la muerte de una cultura de un mundo antiguo por el presente, la sacralización de sus personajes (hay una "piedad" evidente), la utilización de música clásica,...

(Juan Manuel García Ferrer)

De Roma a Marsella en un intervalo de 20 años exactos. Guédiguian homenajeó y emuló (1980) al Accatone pasoliniano con Dernier Été y los dos films fueron première de ambos directores. La juventud lumpen de los cincuenta vivida por Pasolini, en Guédiguian es otra juventud, pero no nos engañemos, es la misma juventud que profetizó el propio Pier Paolo que llegaría. Homologada, homogeneizada, inmersa en el consumismo capitalista, el desarrollismo falso de esta última mitad del pasado siglo; el infierno que él nos advirtió que se acercaba, se muestra perfectamente en este film francés. Los personajes son tan poco empáticos, neutros, como los de Pasolini. Eso sí con las melenas, la ropa unisex que tanto abominaba el poeta de Bolonia. Hay la permuta de Vivaldi por Bach para sacralizar a los personajes, individuos bíblicos y distantes; tan inocentes, ruinmente míseros, perdidos y desamparados como en Accatone. Es un film violento también. Sin embargo la violencia está en los personajes de los barrios del norte de Marsella, no en las propias imágenes, encuadres, situaciones y gestos. Y es que Pasolini sólo hay uno.
La presentación – y en mi caso la introducción al cine de Guédiguian- a cargo de Esteve Riambau, ha sido amena y excelente; opulenta en datos y clarificaciones. Y nos ha revelado esa mezcla entre Pasolini y Brecht que es la filmografía de Guédiguian. No en vano Riambau es un especialista y experto (entre otros) del cine francés, y por ende, amigo personal del realizador marsellés. Por lo cual, aparte de revisar- yo ya la había visto- una película muy aceptable, también ha sido una clase de cine.

(Hilari M. Pellicé)


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